Mínimalismo en las finanzas

Imagina un panorama en el que hoy perdieras todo. ¿Entrarías en pánico, desesperación y depresión? ¿O te sentirías con la libertad de empezar y moldear tu nueva vida a tu gusto? El minimalismo en las finanzas, al enseñarte a disfrutar más de tu vida con menos posesiones, puede ayudarte a saber atravesar mejor cualquier crisis económica.

Esto por supuesto no quiere decir que debas acostumbrarte a vivir en la pobreza, ni mucho menos ser feliz en ella. Al contrario, se trata de estar preparado mental y económicamente, para afrontar y superar problemas que a otra persona menos preparada pudiera derrumbar por completo.

Y una segunda observación. Tampoco quiere decir que debas estar siempre esperando que el desastre se acerque a tu vida de forma inminente. Primero porque no es sano vivir de esta forma y además porque si centras tus pensamientos en que algo malo pasará, sin duda así será. Eso en lo que más concentres tu mente y energías es lo que atraerás a tu vida.

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No te dejes llevar por tus impulsos

En lugar de estar continuamente esperando que algo malo pase, vivamos disfrutando de todo lo bueno que si ha pasado. Al aplicar el minimalismo a nuestras vidas, empezamos a notar cuán afortunad@s somos. Comenzamos a disfrutar de todo lo que tenemos, de lo que nos llena cada día de alegría y dejamos de pensar en esas cosas que creemos que nos harían más felices aún.

No me refiero a que debas dejar de conseguir más metas o más dinero, eso sería convertirte en conformista. Por supuesto que debes trazarte metas mayores, esto es lo que nos hace evolucionar y convertirnos en mejores personas.

Y definitivamente necesitamos más dinero. El dinero es una herramienta muy útil para muchas cosas, para tener cosas que nos hagan felices y para ayudar a otras personas en su camino a la felicidad.

A lo que me refiero es a dejar de pensar en cosas que, si lo analizas y no te dejas llevar por impulsos, es muy probable que no necesites realmente. Muchas veces gastamos nuestro dinero en cosas que al poco tiempo de tenerlas, nos damos cuenta que no eran tan importantes.

Visualízate en el siguiente ejemplo

Hace un par de años compraste el televisor de 50 pulgadas que necesitabas para tu sala. Hoy tu amig@ te muestra con orgullo el nuevo televisor que se acaba de comprar. De 60 pulgadas, con la tecnología 4k que hace que se vean más realistas las imágenes, con nuevas aplicaciones desde donde se pueden ver o comprar series y películas.

Empiezas a imaginar lo bien que se debe ver esa pantalla en tu sala, más gigante aún que la tuya. Te emocionas imaginando lo bien que se verían tus películas en 4k, aún cuando en la mayoría del contenido, las mejoras no son tan increíbles como te hace creer el marketing de las compañías de tv

Foto de cottonbro en Pexels

Probablemente a mucho nos ha pasado una historia como la anterior en algún momento. Y teniendo una perfecta tele aún funcional en nuestra sala, que nos sigue haciendo felices y sigue siendo suficiente para distraernos por un rato, vamos y nos compramos la nueva. Nos endeudamos en la tarjeta de crédito por 600 dólares, que dividido en «X» cantidad de cuotas al final no es un golpe tan duro en nuestro bolsillo, ¿verdad?

Antes de gastar piensa: ¿Lo necesito? ¿me hará feliz?

Pero y si en vez de endeudarnos por una “necesidad” que ya teníamos cubierta, mantuviésemos ese dinero en nuestra cuenta. ¿Sería terrible contar con tranquilidad financiera en vez de películas 4k? No digo que nunca compres esa nueva tele, sólo que en ocasiones podríamos evaluar un poco más nuestras compras y prioridades.

Quizás el próximo mes se nos presenta una oportunidad de negocio de invertir esos 600$ y sacarles en algún momento una ganancia de por ejemplo el 50%. O quizás se te presenta una super oferta de un pasaje a esa playa que toda tu vida has querido conocer y justamente a ese mismo valor 600$ que te contuviste en gastar.

Foto de Taryn Elliott en Pexels

¿Que crees que te sería más útil, o te haría más feliz? Una tele más grande en tu sala, con unos píxeles más de resolución, que muchas veces ni siquiera querrás usar cuando llegues muy cansado del trabajo? ¿O 300$ más en tu cuenta por una buena inversión, que podrían sacarte de algún problema? ¿O quizás los recuerdos y la satisfacción para toda tu vida, de haber conocido ese lugar que siempre quisiste?

Si aprecias más lo que ahora tienes, en lugar de pasarte el día pensando en lo que no tienes, te liberas de un peso. Y más allá de eso, si quizás mañana se presenta una situación en la que pierdas todo, estarás mejor preparad@ para empezar desde cero. Tanto económica como mentalmente.

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