Si, existe el amor a distancia

Si creías que el amor a distancia era sólo un invento de las películas o los cantantes para vender más, te invito a que hoy mires al mundo a través de tu ventana. Podrás ver millones de verdaderas historias, de las que te pueden hacer cambiar de parecer.

En medio de esta pandemia del coronavirus podemos ver abuelas que llevan meses sin ver a sus nietos, hermanos que tienen semanas separados, amigxs que ya empiezan a extrañarse, o los novixs que no dejan de contar las horas que faltan para volverse a ver.

Mi historia de amor a distancia

Cuando emigre de mi país, Venezuela, me tocó vivir 11 meses separado de mi esposa, de mi hija y de toda mi familia. En el momento que subí al avión no sentí tanta tristeza comparado a cuando aterrizó, quizás por la sensación de saber que ya estaba a miles de kilómetros de ellos.

Los primeros días fueron realmente duros. No dejaba de pensar que había cometido un error, que debía retroceder y volver a mi país, a mi casa. Ese era el lugar donde debería estar, no en un país desconocido, con personas desconocidas y durmiendo en un hostal donde vivían 30 extraños más.

Foto de Serkan Göktay en Pexels

Al llegar a este nuevo país sólo contaba con 500 dolares, que me alcanzarían para vivir poco más de un mes. No sabía en ese momento cuando volvería a ver a mi niñita y a mi esposa, porque primero debía reunir el dinero para su pasaje y encontrar un lugar donde vivir cómodos cuando llegaran. Lo único que estaba seguro era de que pasarían muchos meses hasta que nos volviéramos a encontrar.

Siempre supe que todo resultaría bien

La manera de confortarme a mi mismo siempre fue visualizar. Visualizar el momento en que ya estuvieran junto a mi. Imaginarme en el departamento en el que viviríamos y todas las cosas que tendríamos. Me veía paseando con mi hija y esposa en los parques y restaurantes por los que pasaba de camino al trabajo.

No se porqué, pero estaba completamente seguro de que todo eso llegaría (y de hecho así fué). Y sólo eso, el estar consciente de qué estaba haciendo un sacrificio por un bien mayor, era lo que lograba calmar mi dolor y contener las lágrimas acumuladas.

Fueron 11 meses los que viví mi propia historia de amor a distancia. Y cada día que pasaba me sentía más enamorado aún de mi esposa y obviamente el amor inmenso hacia mi hija crecía mucho más. Ese momento en el que por fin volví a verlas en el aeropuerto, quedará marcado en mi como uno de los mejores recuerdos de mi vida.

Este fue uno de nuestros primeros paseos en nuestro nuevo hogar

Lo hacemos por un bien mayor

Hoy alrededor del mundo sé que existen millones de historias como esta. Quizás no la misma distancia que en mi historia, quizás no la misma cantidad de tiempo, pero si tal vez la misma tristeza y sentimiento de dolor, de extrañar a una o varias personas sin poder estar cerca de ellas.

En este momento muchas personas en el mundo están separadas, pero debemos saber que esto lo hacemos por un bien mayor. Por el bienestar de nuestra familia, de nuestros amigos y de nosotrxs mismxs. Ten calma, estoy seguro de que tu historia de amor a distancia terminará bien. Sólo respira y visualízate junto a quienes amas, disfrutando del momento en que todo esto haya pasado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *